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Esto dio pie al apelativo de “empresario chico” con el que
se denominaba a César Moreno, que llegó a dar numerosas
funciones. En la década de los sesenta los domingos que no jugaba
Osasuna en casa, el “empresario chico” anunciaba toros.
Organizaba corridas, novilladas picadas y sin caballos, y hubo un tiempo
en que los aficionados podían adquirir un abono de temporada
con derecho a un mínimo de siete u ocho funciones.
No cabe duda que el “empresario chico” fue un empresario
grande; el más grande y prolífico de todos los arrendatarios
que ha conocido la plaza a lo largo de sus 80 años de existencia.
César Moreno supo darle un impulso como no se conocía
y los aficionados pudimos disfrutar de los mejores años de la
monumental pamplonesa hasta que apareció el “600”.
Nos referimos al popular coche de la Seat, al que achacaba César
Moreno el descenso de clientes en las gradas del coso. Tenía
razón el empresario chico. El pequeño vehículo,
los domingos, sobre todo con buen tiempo, dejaba la ciudad medio vacía.
Muchos pamploneses, por primera vez, podían viajar a su antojo
en el modesto utilitario que invadió España.
Cuando César Moreno concluyó su dedicación taurina,
siguió interesado por el toro y el caballo. Principalmente disfrutaba
con los triunfos de Pablo Hermoso, y acudía a presenciar los
concursos hípicos en los que participaba su hijo Fernando y sus
nietos César y Pablo, magníficos jinetes los tres.
Un capítulo importante en la historia taurina navarra
En los albores de 2002 se nos fue para siempre César Moreno.
La noticia impactó en el mundillo navarro y tuvo gran eco en
la calle porque César Moreno fue un pamplonés muy conocido.
Los periódicos locales y Canal 4 Navarra dedicaron espacios a
la sensible pérdida, así como las revistas taurinas más
importantes de difusión nacional. El Club Taurino recordó
y homenajeó al socio de honor y ganadero, proyectando una película
que recoge el triunfo de una corrida suya lidiada en Pamplona. Por otro
lado la Universidad de Navarra, en el Aula Magna, dedicó a su
memoria una de las jornadas de los “III Encuentros Taurinos”
que estaba celebrando. El acto resultó precioso y emotivo, y
contó con numerosos asistentes.
César Moreno lo merecía. A las cualidades humanas que
concurrían en su persona, hay que añadir su capacidad
taurina que lo llevó a triunfar como ganadero y empresario. A
lo largo de su vida dejó escritos unos extensos capítulos
que pasaron ya a formar parte de la historia taurina de Navarra.
Nuestro recuerdo afectivo para César Moreno, socio de honor del
Club Taurino de Pamplona y amigo entrañable, con el que tuvimos
oportunidad de compartir la afición y aprender en materia taurina.
Emilio |